Elegido

Desde pequeño, él sabía que estaba destinado a algo grande. No era como los demás: él era más listo, más único, más importante. Se había educado con historias de dragones y reyes, de misteriosos magos y espadas encantadas, héroes y princesas, mientras los chicos de su edad aún tenían problemas para juntar la eme con la a. Conocía las historias de reinos antiguos, plagados de tesoros y leyendas; sabía el nombre y el comportamiento de los animales y plantas de su alrededor; era bello, fuerte, bueno. Era el chico perfecto.

Su destino, predijo, le llegaría en el momento menos esperado, así que empleó su tiempo en prepararse para la tarea. Ejercitó su cuerpo y su mente, aprendió varios idiomas y absorbió cualquier conocimiento que considerara útil en sus futuribles. Se convirtió en un atleta, ducho en la pelea, si bien todas esas artes eran de escasa trascendencia en su mundo civilizado. Pero él insistió: nunca se podía saber la tarea que su destino heroico le tenía reservado.

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Cuando cumplió los treinta ya había abandonado toda esperanza, su futuro truncado por montones de conocimientos y vivencias inútiles en su tiempo y lugar. Optó por dejarse ir: las sustancias que aquel hombre de tez morena le proporcionaba le hacían creer de nuevo en mundos de fantasía, en empresas heroicas y gestas por resolver, al menos por unas horas. Alguna vez acabó visitando el psiquiátrico porque sus visiones se le iban un tanto de las manos. Comenzó a experimentar temblores en sus extremidades por los daños neurológicos, pero seguía forzando su organismo por esos instantes en los que todo parecía tener sentido para él. Perdió su trabajo en la pizzería, y con ello su casa, sus bienes.

El cáncer le alcanzó pasados los treinta y cinco. Demasiado alcohol, demasiados fármacos, demasiada dieta basura: su hígado estaba a punto de reventar. Sólo dos meses más, unos días después de su treinta y seis cumpleaños. Se le había escapado la vida por creer en cuentos de hadas. ¡Qué estúpido!¡Qué absurdo! ¡Qué desperdicio!

Entonces apareció aquel jodido elfo con la espada y la corona.

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Elegido

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