Afterlife (primera parte, pendiente de revisión)

– Imagino que te encontrarás un tanto confuso – dijo la mujer, mientras Áyax se sacudía el traje. Estaba siendo un día realmente raro.

En sólo unos segundos había pasado de la pura desesperación de quien cree haber perdido todo impulso vital, a la liberación de quien conoce su muerte segura, arrojándose al vacío desde la vigésima planta de la sede de su empresa. Y, un instante después, al abrir los ojos, la confusión de quien se encuentra en un prado verde, la brisa sobre su cara, gentes de todo tipo pasando un día en el parque… y entre ellos, una mujer madura de aspecto mediterráneo, vestida con un traje ligero pasado de moda, tratando de hablarle.

– No lo entiendo – respondió el hombre – Yo estaba… hace un momento… ¿Alguien puede explicarme qué coño pasa?

– Bueno, tampoco hay que ser un genio para entenderlo. Estás muerto, como todos aquí.

– No me noto muy muerto, si me permites la apreciación. – dijo el hombre, tras comprobar que era, de alguna forma, material. Su forma era perfectamente definida, tal y como él se veía: de estatura media, unos cuarenta años de edad, pelo y ojos castaños, y nada especialmente destacable, salvo quizás sus manos: esas manos que siempre le habían parecido hermosas y que ahora, en su “cuerpo ideal” brillaban aún más.

– Bueno, supongo que no es lo que uno espera, eso está claro. Realmente no es mucho cambio, ¿verdad? De hecho, es lo mismo: sigues viendo, oyendo, oliendo… y sigues siendo tú, al fin y al cabo. O, mejor dicho, la idea que tú tienes de ti mismo. Seguro que Platón flipó bastante cuando vio todo esto. Ese jodido viejo griego vendedor de humo… Seguro que esto no se lo esperaba, je.

– Espera. Tú eres… ¿realmente eres…?

– No digas tonterías. ¿Realmente crees en todos esos rollos? ¿Aun ahora? ¿En serio? Joder, lo de las personificaciones atropomórficas está un poco pasado de moda, ¿no crees? ¿Y qué más, esperas al de los cuernos? ¿O eres más del estilo budista? Lo creas o no, esas mierdas ya sobran cuando estás aquí. Porque esa es la clave. Siempre estás aquí, y siempre es ahora. El hecho de estar muerto es un tanto secundario, como podrás entender. Y aquí y ahora, estás tú, estoy yo, y está todo el resto de pobres diablos que ves por aquí, desde siempre y para siempre, supongo. O no. Como si eso importara, realmente. – dijo sardónicamente ella, mirando al hombre con una expresión condescendiente que le hizo sentir inmediatamente incómodo.

– Vale, lo que tú digas. – respondió – Imagino que tampoco seré el primero en sentirse un tanto fuera de lugar en esta situación. Entonces, ¿todo es mentira? ¿La reencarnación, el cielo y el infierno… todo?

– Por supuesto que no. Todo es verdad. Hasta lo más descabellado que se te ocurra. ¿Has oído la historia del griego que tiene que empujar una roca enorme cuesta arriba, o el que está encadenado y un águila se come sus higadillos? Definitivamente hay cosas peores que aburrirse en este prado. El secreto – dijo la mujer, con el tono de quien cuenta un cotilleo o un secreto a voces – es creértelo. Pero nosotros ya llegamos un poco tarde a esa parte. O lo haces toda tu vida, o al final te quedas en algún sitio insulso como este. Así que, ahora mismo, podrías estar volando como todos esos estúpidos de ahí arriba, o quizás disfrutando de la compañía de setenta y dos vírgenes como el tío Ahmed, o nadando en un mar de vísceras azules con sabor a piruleta, como un esquizofrénico que vino hace… bueno, que vino, el tiempo aquí no es demasiado importante. Pero no, decidiste no creer en nada. Así que ahora te jodes. ¡Con la cantidad de cosas chulas que tenías para pensar en la otra vida, y eres tan soso que jamás has pensado que podía haber algo más! ¿Y además vas y te suicidas? ¿Terminas voluntariamente con todo lo que crees que tienes por… problemas? ¿Eres gilipollas? – le espetó la joven ante la confusa mirada de Áyax – En cualquier caso, aquí estás y ya no se puede hacer nada para volver atrás, así que habértelo pensado mejor. Por cierto, soy Esther. Encantada.

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Afterlife (primera parte, pendiente de revisión)